Un libro recoge la historia de una joven maestra suiza que salvó la vida a 597 niños tras la Guerra Civil española en la Maternidad de Elna

«Una historia contenida y desbordada, fuerte y dulce, impresionante y única, que te llega al corazón y te desarma». Así califica Assumpta Montellà (Mataró, 1958), que pasó ayer por San Sebastián, la historia de 597 bebés nacidos en la Maternidad de Elna, en el sureste de Francia, entre enero de 1939 y abril de 1944. La mayoría de ellos hijos de refugiadas en los campos cercanos a la localidad francesa de Perpignan.
El carácter excepcional de esta maternidad se fundamenta en que gracias a su directora, la suiza Elisabeth Eidenbenz, y su equipo, se salvó a todos esos niños de una muerte segura. Pero es, sobre todo, la historia de una voluntaria de 25 años que al acabar la Guerra Civil se vio envuelta en el éxodo republicano que se refugió en Francia.
«Las exiliadas embarazadas daban a luz directamente en las playas francesas, sin asistencia y con pocas garantías de supervivencia para los recién nacidos. Elisabeth Eidenbenz, ayudada por un grupo reducido de enfermeras voluntarias como ella, habilitó una casa abandonada, que más tarde se convertiría en la Maternidad de Elna, un caserón sin lujos, precario, pero lleno de amor», asegura la historiadora Assumpta Montellà, que ha dedicado muchos años de investigación a este caso, que finalmente se ha traducido en un libro «que reconstruye nuestra historia colectiva a partir de la memoria oral de las personas anónimas».
Fue así como en el año 2001 «buscando testimonios de aquellos infiernos del exilio», aparecía intermitentemente la figura de Isabel, una mujer joven, sola, que ayudaba a las mujeres embarazadas en las playas francesas... Dos años más tarde, en 2003, la casualidad hizo que la investigadora se encontrara con una abuela catalana que «me puso en la pista de Isabel y me enseñó fotos de la maternidad. Empecé a estirar del hilo y descubrí que esa joven era Elisabeth Eidenbenz, la suiza que había ayudado a nacer a 597 niños y a la que todos describían como una joven sonriente, con un delantal blanco inmaculado y que siempre olía a colonia». Una persona escondida en la memoria de los recuerdos hasta que la historiadora catalana la descubrió.
Condición de madre
Quizá por su condición de mujer y de madre, Assumpta Montellà siguió investigando hasta dar con ella: estaba viva, tenía 90 años y residía en Viena. Tal y como confiesa, «de la mano de Elisabeth entré de lleno en esta particular lista de Schindler catalana, la historia de mujeres encabezada por ella misma. Ellas solas hicieron avanzar a toda una generación, 597 niños que están vivos gracias a su coraje y confianza».
Fue en el año 2004 cuando finalmente se produjo el encuentro «entre la investigadora y la investigada». «Nos conocimos en Viena y me impactó su humildad y su sencillez, no daba importancia a su historia excepcional», sostiene Montellà, que destaca su fuerza y su mirada, «que te traspasa, y su carácter germánico, de hierro pero dulce».
Hija de una familia acomodada suiza, Elisabeth Eidenbenz (Zurich, 1913) se trasladó antes de cumplir los 25 años a Valencia como voluntaria en la Asociación de Ayuda Suiza a los Niños Víctimas de la Guerra. Colaboró en tareas humanitarias durante la Guerra Civil y fundó la Maternidad de Elna, que funcionó ininterrumpidamente hasta 1944, año en que fue clausurada por la Gestapo. A juicio de Montellà, «Elisabeth perteneció desde niña a movimientos pacifistas y solidarios y fue, de alguna manera, la precursora de los apadrinamientos; gracias a ella mujeres suizas adineradas apadrinaban a niños víctimas de la guerra». De Elna partió al norte de Francia, y de allí a Viena, donde continuó trabajando a favor de los niños huérfanos y desprotegidos, hasta hoy.
Homenaje a Elisabeth
65 años después, esos niños que sobrevivieron y crecieron se han transformado en adultos que han creado sus propias familias. La mayoría de ellos no sabían nada de esta historia, su propia historia. Ahora, todos ellos, hermanos de una circunstancia muy particular, «se han unido en una sola voz apara agradecer a Elisabeth Eidenbenz, una mujer que con su generosidad les ayudó cuando más lo necesitaban», relata Assumpta Montellá, que confiesa que han sido «muchas las lágrimas que derramé mientras hurgaba en la vida de esta mujer, única para mí».
Este es el blog de Manuel Huerga sobre el film "Las Madres de Elna", el cual se encuentra en estos momentos en fase de preproducción.
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